«La tormenta perfecta» este fue el titular que nos dejó el Torneo de Castrillón del pasado 13 de febrero.

Y esto fue así gracias a que la suma de todos los factores que podían unirse lo hicieron, creando una explosión de juego, amistad, alegría, sensación de objetivo cumplido y en definitiva FELICIDAD.

La primera piedra se colocó el viernes por la tarde noche, una avanzadilla de esforzados Lasalianos tenían como misión dejar el pabellón del Club en lugar preferente y no cabe duda que lo consiguieron, con simpatía y buen humor consiguieron que la expedición vallisoletana se apuntara el punto de la previa. ENHORABUENA A LOS 3 TENORES.

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El sábado empezaba con climatología adversa, la llegada al pabellón no estuvo exenta de dificultades y si bien la recepción de los anfitriones, el pabellón y el entorno eran inmejorables, nuestra llegada fue accidentada, fruto del esfuerzo realizado en las horas previas.

El primer partido resulto precioso, en honorable batalla contra el equipo anfitrión se consiguió salvar un empate en un encuentro en el que hubo velocidad, acciones espectaculares y contactos muy duros por parte de ambos equipos, pero siempre dentro de la más limpia deportividad.

El resto de partidos del día resultaron todos igual de disputados y bonitos de ver, todos los equipos a los que nos enfrentamos demostraron que su calidad deportiva está a la altura de su más que demostrada calidad humana.

Y llegó el último partido del día, el que nos enfrentaba a nuestros vecinos pero sobre todo grandes amigos leoneses, gente recia, con muchísimo balonmano en sus manos y que convierte todos sus partidos en un espectáculo de entrega y balonmano preciosista.

Al final la balanza cayó de nuestro lado, y en un partido igualadísimo jugado de poder a poder con cierta dosis de fortuna conseguimos nuestro objetivo, que no era otro que sumar al menos un punto para alzarnos con la victoria en el torneo, objetivo que aunque siendo lo menos importante en los torneos de veteranos en esta ocasión para nosotros tenía un interés especial por ser la primera vez que lo lográbamos.

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A partir de ahí la locura, el orgullo del deber cumplido empujo al equipo a celebrar el tercer tiempo como se merecía, y en el marco de una organización perfecta por parte de los chicos de Castrillón en el que solo se puede definir como PERFECTO tanto la comida como la cena, los pabellones, el fin de fiesta, el trato, en definitiva, todo, absolutamente todo lo que nos ofreció este torneo es digno de copiar e intentar igualar para alcanzar la perfección.

El domingo, con nieve en la carretera, suponemos que fruto de «La tormenta perfecta» que se había desatado en Castrillón, la expedición vallisoletana regresaba a la meseta con el sabor dulce del deber cumplido y el sentimiento de ligereza en las alforjas tras quitarnos un peso de encima, peso que llevábamos arrastrando casi 3 años.