Nuestro compañero de equipo Oscar del Olmo ha participado recientemente en la Maratón de Chicago. Aqui os dejamos con la crónica que nos ha remitido. Y recordad que los veteranos del Balonmano somo buenos a todo 😉 .


Me pide mi querido amigo Javi y alma mater de este tinglado de los veteranos una crónica de mi reciente experiencia en el maratón de Chicago… Así que ahí va mi historia esperando no ser muy abuelo Cebolleta.

Como diría Jack el Destripador: vayamos por partes, y lo primero es conseguir el dorsal. ¿Y cómo? Pues o tienes suerte como fue mi caso y te toca el dorsal en el sorteo de dorsales y pagas “sólo” 210 dolares o bien contratas con una de las agencias de viajes autorizadas por la organización el dorsal más el viaje. En este caso la agencia cobra unos 450 euros por el dorsal. Ahora es cuando alguno piensa que somos gilipollas por pagar ese pastón por sufrir, no será la primera vez que oigo el comentario durante alguna carrera ja ja.

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Y una vez que ya tenemos el dorsal viene lo duro, pienso que más que la propia carrera en sí, que es ponerse a entrenar, y más bajo el sol de la Meseta. Momento mini chapa de corredor (odio la palabra runner): seguí un plan de entrenamiento pensado para obtener una marca de 3 h 45m que consistía en 14 semanas de entrenamiento 4 días a la semana con sus rodajes, series, cuestas, 2 medias maratones…, es decir, desde mediados de Julio dándole a la zapatilla por Madrid Río, Casa de Campo o las Moreras (¡pero si odiaba correr por las Moreras en aquellas lejanas pretemporadas!) sudando la gota gorda y madrugando los fines de semana para hacer la tirada más larga. Así que después de más de 600 y pico kilómetros, muchos litros de acuarius, tener que renunciar a varios torneos con mis compañeros de veteranos y unos 3 kg menos (tengo que recuperar los 70 kg o no me dejarán volver a jugar con ellos) ya estamos listos para el gran día.

¿Y qué contar de la carrera en sí? Que es espectacular: tanto por la perfecta organización con miles de voluntarios (más de 10.000) para atender con una sonrisa a más de 40.000 corredores de todas partes del mundo como por el recorrido por las avenidas de Chicago rodeadas por esos impresionantes rascacielos y una multitud de público (1 millón y medio calculaba la organización) animando con sus gritos, pancartas (muy graciosa la de “Si Trump corre tu puedes”), bandas de música, cheerleders.. En fin, todo un espectáculo al más puro estilo americano desde que estás en tu cajón de salida y se escucha respetuimg_20161009_200036osamente su himno hasta que atraviesas la meta y te cuelgan la medalla.

Respecto a mi participación decir que salió todo perfecto: 3 h 43 min con parada incluida para mear, sin señales del temido muro y pudiendo subir el ritmo los últimos kilómetros entrando en la meta de Grant Park sintiéndome como Fermín Cacho en Barcelona 92. Nada más terminar pudimos tomarnos una merecida cerveza en la fiesta organizada en el Millenium Park con banda rockera incluida. Esa Goose Island puedo decir que me supo a la mejor cerveza del mundo después del empacho de geles energéticos y Gatorade que tomé durante la carrera. Eso sí, ¡manda huevos que tuvimos que enseñar el DNI para demostrar que éramos mayores de 21 años! que tiene su coña después de haber participado en Veteranos Q, J o lo que fuese, pero en fin, estos yankees son así, puedes tomarte una cerveza con tu AK 47 siempre y cuando enseñes el carnet antes ja ja.

Otra anécdota curiosa es ir por la calle con la medalla colgada y que la gente se pare
a felicitarte. Aunque no llegó al extremo de New York donde hasta nos invitaron en
algún bar a cervezas.

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Y fin de la película y a pensar en el siguiente ¿Tokio? ¿Londres?…… Continuará

Oscar del Olmo